Grupos Coro

Grupo de la Renovación Carismática:

Pocas veces caemos en la cuenta de por qué las cosas se llaman como se llaman o las personas e instituciones tienen los nombres que tienen; la rutina y la costumbre llegan a distraer nuestra atención de cosas que parecen simples, pero que mirándolas con atención esconden mucha riqueza en su interior. Ese es el caso de los nombres.

Todo nombre tiene significado y expresividad por sí mismo, todos tratan de captar la atención del que escucha por alguna cualidad concreta que defina lo que menciona. Y así el que algo o alguien se llamen de una manera concreta y no de otra tiene una intencionalidad buscada y pensada, un significado que ahora nos proponemos desvelar.

Nuestro grupo se llama Getsemaní, que significa prensa de aceite. ¿Conocéis el simbolismo del aceite? Utilizado en los sacramentos es ungüento sagrado por el cuál Dios actúa con poder y amor. El que lo recibe es señalado como elegido, como propiedad de Dios y siervo suyo, un lazo indisoluble que une los destinos de ambos.

Somos un Getsemaní por muchos motivos:

Sentimos que a partir de hombres y mujeres normales, Él va derramando por distintos medios ese aceite precioso que confirma a los hermanos en el seguimiento de su Señor y que se manifiesta a través de dones, carismas y amor fraterno que dan testimonio de su Gloria. Cada unidad es prensada hasta confundirse con las demás y formar una pasta homogénea que cumple la misión que se le ha encomendado.

Las piedras del molino vienen a representar las distintas purificaciones por las que cada uno pasa hasta llegar a un crecimiento humano y espiritual que nos capacita para empresas cada vez más altas. El crisol es una bendición de cuesta aceptar pero que si se pierde ese caudal de crecimiento.

En Getsemaní Jesús pronunció una oración de intercesión no sólo por sus discípulos de entonces, sino también por los que a lo largo del tiempo creerían en Él por medio de su Palabra. Cuanto más miedo y más solo se encontraba, más oraba, más tendía su mano al Padre y más se abandonaba en Él. Sobre nosotros se ha cernido muchas veces lasombra de la muerte, pero intercediendo y orando, Él ha actuado con poder y misericordia.

Nos despedimos como Pedro en su carta: "Dios, de quién procede toda gracia, os ha llamado para compartir su gloria eterna, y ahora deja que sufráis por algún tiempo con el fin de amoldaros, afirmaros y haceros fuertes y así poneros en vuestro lugar deginitivo".

A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.