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1.- COMIENZOS
La obra educadora de los P.P. de la Compañía de Jesús, se inicia en
Calatayud a finales, del siglo XVI. El complemento obligado será levantar
un templo en el que desarrollar la tarea apostólica en la ciudad. Ya corre
la siguiente centuria, y la iglesia está levantada. Las vicisitudes políticas
del "Siglo de las Luces" hacen que los jesuitas deban abandonar todo el
extenso complejo religioso-educativo. Por otra parte, la parroquia levantada
en el casco antiguo que tomó la advocación de San Juan de Vallupié, por
ser el día de la conquista de Calatayud en 1120, en ese momento amenazaba
ruina. A la Iglesia vacante, situada en lo que entonces era la zona periférica
de Calatayud, se trasladan culto, archivo y actividades de la vieja parroquia.
Corre el año 1771. |
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2.- EL EDIFICIO
Ajustados sus detalles al barroco jesuítico, propio de quienes han proyectado levantarlo,
la portada principal parece ser aprovechada de una construcción anterior. Singular es la techumbre
del presbiterio, rematado por artística y preciosa concha, no usual en estas latitudes. Sobre el crucero,
amplia cúpula apoyada en pechinas, decoradas por pinturas de trazo vigoroso atribuidas al genial
Francisco de Goya. La torre, elemento muy destacado y visible desde muchos puntos de la Ciudad,
no sale de los cánones impuestos, adoptando, dentro de la construcción de ladrillo, todo lo que
exige la moda "cornucopia". En fechas recientes ha sido restaurada desde el chapitel al cuerpo inferior.
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3.- EL MOBILIARIO
El retablo mayor, obra del Siglo XVIII, está hecho por el artista local Gabriel Navarro. Varios de los retablos laterales quedaron sin decorar al ausentarse los PP. Jesuitas, si bien la falta de policromía no mengua la belleza de sus tallas. A los santos de la Compañía de Jesús se dedicaron algunos retablos, y otros han tomado imágenes de devoción. Una minoría proceden de templos desaparecidos.
La serie de tribunas, panzudas y planas, que circundan la parte superior del templo, son otra de las características del estilo que señaló la construcción y el uso que pretendía dársele.
En las constantes obras de conservación o de adecuación a las normas litúrgicas, se ha pretendido no alterar el estilo inicial del templo. Por eso, hoy puede considerarse el mas bello ejemplar del barroco en Calatayud.
El órgano, restaurado en 2001, se compone de un rico y vistoso mueble rococó del siglo XVIII, estuche de un instrumento de gran calidad sonora, completado y actualizado en la técnica, por los afamados talleres G. Grenzing.
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4.- DEPENDENCIAS ANEXAS
La sacristía, dividida en tres partes por arcos mixtilíneos, pensada para un numero crecido de
celebrantes, constituye un conjunto muy interesante, tanto por la carpintería de muebles y puertas
como por la decoración y obras de arte que contiene. También es digno de visitar el pequeño museo
instalado en la sala capitular contigua, en donde puede verse el armario de las reliquias, con puertas
pintadas al óleo por un Goya joven, lienzos de escuelas italiana y española del s. XVI al XVIII, tallas,
orfebrería y un asiento gótico para el terno de oficiantes, procedente de la antigua parroquia de San
Juan de Vallupié. Los subterráneos, habilitados en fecha reciente, dan una muestra de la técnica constructiva de los edificios jesuíticos
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