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Te has ido como te ibas a todos tus viajes

Escrito de la familia de D. José Antonio Marín

Te has ido como te ibas a todos tus viajes,  en silencio; con la paz que viviste te has marchado, pero esta vez nos has dejado las maletas cargadas de recuerdos, vivencias y planes para el futuro.

Porque siempre fuiste un espíritu inquieto con ganas de emprender proyectos nuevos. Decidido desde joven, impulsaste una labor que continuaría toda tu vida, la de las peregrinaciones a Tierra Santa. Muchos viajes, mucha gente. A toda la familia nos embarcaste, a todos, a todos, a  cada uno en su  momento, enseñándonos el gusto por profundizar en la fe desde la razón, la cultura. Nos enseñaste con tu ejemplo a ser un buen compañero de viaje , a conocer sitios, gente, escuchar y querer a las personas y a ser entrañable con ellas. En los pueblos en los que estuviste ya hace años,  de hecho, especialmente Torrelapaja y Paracuellos de Jiloca, siempre desde la cercanía, fuiste  dejando una familia grande, y la hiciste también nuestra, como lo hiciste también con  Jerusalén, Belén, Burkina, Bobó. Te alegrabas como un chico pequeño  ante cualquier gesto de apoyo de la gente, con donaciones de ropa  o material escolar,  ahora estabas completamente  inmerso en el proyecto misionero con el Padre Eugenio, y entendías que sólo podía prosperar Burkina y salir de su pobreza desde el conocimiento y con la ayuda de todos, por eso te comprometiste en proyectos concretos con becarios, como lo habías hecho antes en Jerusalén organizando grupos de voluntariado. Ayer decía un amigo que dignificaste la tarea de tu misión sacerdotal, porque creías en lo que hacías. La llevaste hasta el final, como nos recordaba Tomás, cuando nos diste a todos la bendición desde la U.C.I, antes de ir a Zaragoza.

Nos has dejado  la maleta cargada con tu alma misionera, con todo lo que significa  de amor y entrega, de cariño, de acogida, de prestar atención a cuanto y cuantos nos rodean, de humildad. Nos has dejado a la familia con las redes echadas, con tu red de pescador. Andariego de Dios, ciudadano del mundo, como te gustaba que te dijéramos, hombre de proyectos, acogedor, humilde,  hombre bueno, el mejor  compañero de viaje, desde el cielo volverás a ser nuestro guía en este viaje a Dios que es la vida.

Por último, la familia quiere agradecer la presencia de todos: la del Sr. Obispo, D. Demetrio, la de todos sus compañeros sacerdotes, y la de todos y cada uno de los amigos que a lo largo de  toda su tarea le han acompañado y le han querido tanto.

Firmado: La familia